miércoles, 7 de mayo de 2014

Capítulo Treinta y nueve

 Reflexión sobre el sentido de la vida tras leer a Camus

"No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio. Juzgar que la vida vale o no la pena de ser vivida equivale a responder a la cuestión fundamental de la filosofía. El resto, si el mundo tiene tres dimensiones, si las categorías del espíritu son nueve o doce, viene después".

 Hace poco di una charla titulada "cómo afrontar los problemas de la vida", contaba al principio de la misma que la respuesta se encontraba en la misma pregunta, pues definir aquello que entendemos por vida supone la mayoría de nuestros problemas. Dudo que uno tenga problemas de pareja o problemas laborales, creo más bien que las personas tienen el problema de no haber pensado y definido lo que supone la existencia.

 Uno prepara un viaje, se forma para trabajar en una empresa y descubre los gustos de la persona amada para que el amor perdure; sin embargo, parece que la vida es lo único que podemos trazar a golpes de viento o como a uno le llevan las olas cuando se hace el muerto. Eso es lo que Camus define como absurdo, darse cuenta del divorcio entre el actor y el decorado, entre la persona y el mundo, descubrir que la vida no tiene ningún sentido, darse cuenta de que al mundo no se ha venido a hacer NADA.

 Y desde aquí se construye, porque uno se da cuenta que en la vida el sentido hay que dárselo. En una vida eterna, sin muerte, nada tiene peso; todo lo que se haga se puede remediar, uno puede cambiar una y mil veces de opinión y lo que no haga ahora lo hará luego. Pero en una vida con la presencia de la muerte, el peso de nuestros actos no es precisamente leve, todo lo que hacemos retumba en nosotros hasta el fin de nuestros días, y generalmente sucede porque vivimos en un cuerpo finito como si no fuéramos a morir nunca.

 Así que es hora de levantarse, de crear, de hacer grandes cosas; bailarle a la vida con pasión y con esfuerzo, sí, con esfuerzo. En una sociedad pensada para no sufrir donde la pastilla del farmacéutico queremos que cure todo aquí y ahora, ser feliz supone un esfuerzo. Es hora de bajar la copa de vino o de ron, y gritar "carpe diem" por la mañana, despertarse con ganas de hacer cosas maravillosas.

 Construye tu proyecto de vida, mírate y piensa quien quieres ser. Alinea lo que piensas con lo que sientes y con lo que haces; confía en la gente pero cierra el coche con llave. Sé valiente para decir "te quiero" y para decir "ya no te quiero". Haz cosas, solo te vas a arrepentir de lo que no haces....

....VIVE!

2 comentarios:

Laura Muñoz Sastre dijo...

Estàs en fase maníaca?
De totes maneres m´agrada com estàs donant sentit a sa teva vida ara, encara me no m´he acostumat a aquest "nou" germà que tenc.
L´he hagut de llegir dues vegades, perquè és preciós, construir sa teva vida, genial!

Gael GA dijo...

"No hay nostalgia peor,
que añorar lo que nunca,
jamás, sucedió".
Sabina en tu línea, coincido con ambos...
Saludos guerrero de la felicidad consentida!